La Comisión para ‘Volver a los EE.UU. Saludables de Nuevo': una novedosa conversación sobre salud
Robert F. Kennedy Jr., flamante Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos...
26 de Marzo de 2025
Robert F. Kennedy Jr., flamante Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, tiene por delante una faena hercúlea: "Hacer que los EE.UU. sean saludables otra vez"

Como informara recientemente la web estadounidense Politico, la ambiciosa agenda de Kennedy podría incluso eclipsar los esfuerzos de Elon Musk, el genio emprendedor que se esfuerza en simplificar las burocracias federales y ahorrar a los contribuyentes los cientos de miles de millones de dólares que se pierden cada año debido al despilfarro, la defraudación, y el abuso.
A partir de su orden ejecutiva de febrero de 2025, el presidente Donald Trump está reforzando la misión de Kennedy de abordar la epidemia de enfermedades crónicas en el país, autorizando al funcionario a presidir una comisión especial para investigar las causas raíz de la crisis de salud estadounidense. Dentro de los cien días posteriores a esa orden, la comisión tutelada por Kennedy deberá informar sobre los hallazgos científicos en torno a la naturaleza y el alcance de las enfermedades crónicas entre los niños. Para combatir las enfermedades crónicas, como la obesidad y la diabetes, dentro de un plazo de 180 días, la comisión habrá de proporcionar al presidente una estrategia para revertir esta creciente ola de enfermedades en los EE.UU.
El alcance de la tarea de Kennedy coincide con la enormidad del problema. Las enfermedades infantiles generan morbilidad y mortalidad prematura en los adultos, y es por eso que la esperanza de vida en los Estados Unidos se queda atrás en comparación con naciones similares. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han informado que el 90% del gasto en atención médica en los EE.UU. (que ahora asciende a US$ 4.9 billones) se destina principalmente a enfermedades crónicas y condiciones de salud mental que, mayormente, pueden prevenirse. Un aproximado del 60% de ciudadanos estadounidenses tienen al menos una enfermedad crónica, como señaló el presidente Trump en su orden ejecutiva, y el 40% tiene dos o más.
Y hay una relación directa entre la obesidad y las enfermedades crónicas. En general, los estadounidenses tienen sobrepeso. Peor aún, más del 40% de los adultos son obesos y casi el 20% de los niños también lo son. Esto contribuye al inicio de la diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión e incluso cáncer.
Mala nutrición
La información presentada nada tiene de novedosa; simplemente, ha sido ignorada. De tal suerte que los ciudadanos del país siguen cavando sus propias tumbas, con cuchillos y tenedores. Los estadounidenses comemos demasiado, bebemos demasiado, y nosotros (quien esto escribe, se hace cargo) somos en extremo sedentarios. Y comemos demasiado de las cosas equivocadas: un consumo excesivo de carbohidratos refinados y azúcares, especialmente bebidas azucaradas, y alimentos altamente procesados.
Kennedy está representando las opiniones de muchos otros, incluidos los principales profesionales médicos. El ex senador Bill Frist, R-Tenn., un cirujano cardiovascular, declaró el pasado año -en septiembre- ante el Congreso que la pésima nutrición es la principal causa de muerte y discapacidad en América, y está infligiendo graves daños a nuestra economía. Como Frist recordó al Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara, la diabetes tipo 2—que puede y debe ser prevenido—impone US$200 mil millones anuales solo en costos médicos directos, sin mencionar los grandes costos indirectos de esa enfermedad crónica en empleo perdido o reducido, salarios y productividad.
El enfoque de Kennedy en la calidad de nuestra comida es muy necesario y muy bienvenido. Durante su testimonio en el Congreso de 2024, Frist también enfatizó que sus colegas médicos no solo deben realizar el examen metabólico estándar de los pacientes, sino también coordinar con nutricionistas profesionales para asegurarse de que los pacientes sepan y comprendan qué les está sucediendo. No solo deben ser informados sobre lo que sus análisis de sangre anuales (como los de azúcar en sangre y enzimas hepáticas) les están diciendo, insiste Frist, sino también sobre lo que deben hacer para mejorar su dieta y su salud en general.
Una Nueva Conversación
La comisión de Kennedy representa un gran comienzo, y su firme compromiso con una rigurosa búsqueda de la ciencia y la plena transparencia en la divulgación de datos e información de la agencia es un bienvenido cambio respecto al lamentable desempeño de la Administración Biden-Harris; especialmente su escandalosa negativa a responder a legítimas consultas del Congreso.
La comisión se centrará en proporcionar información científica y ofrecer recomendaciones estratégicas, mientras sin duda resistirá la tentación de imponer más mandatos y restricciones gubernamentales. Más allá de socavar las libertades personales, una vigilancia burocrática tan detallada es impracticable. Como advirtiera G.K. Chesterton, el gran ensayista británico, hace casi un siglo: “Cuando se aprueban leyes que prohíben a un ciudadano hacer algo como encender un cigarrillo o comer una crema de chocolate, la burocracia por su naturaleza debe llegar a la bancarrota.”
La Administración Trump puede y debe tratar a los ciudadanos estadounidenses como adultos. Proporcione a nuestros ciudadanos la verdad científica y la mayoría responderá adecuadamente, tal como lo han hecho al reducir su uso de tabaco tras las advertencias del Cirujano General de EE. UU. sobre sus peligros indiscutibles.
Kennedy y la comisión deberían publicar y dar a conocer los mejores datos científicos sobre la relación entre los alimentos procesados y el aumento de peso, así como la obesidad y las innumerables condiciones médicas que de ella derivan. Al hacerlo, el gobierno puede adoptar un enfoque positivo y educativo, e informar al público sobre qué productos alimenticios se determinan como saludables y nutritivos.
Los Estados Unidos se sitúan hoy a la vera de una nueva conversación en torno a sus políticas sanitarias. Es probable que trascienda, aunque no le ponga fin, nuestra perenne preocupación por los defectos de nuestros mercados de seguros de salud, o por los bizarros esquemas de pago a proveedores de Medicare.
Se trata de la salud misma; y ya era hora de que alguien tomara nota.
El autor, Robert Moffit, es senior fellow de investigaciones en el Centro para Políticas de Salud y de Bienestar en el think tank estadounidense The Heritage Foundation. Con frecuencia, colabora en el sitio web The Daily Signal.
Se trata de la salud misma; y ya era hora de que alguien tomara nota.
El autor, Robert Moffit, es senior fellow de investigaciones en el Centro para Políticas de Salud y de Bienestar en el think tank estadounidense The Heritage Foundation. Con frecuencia, colabora en el sitio web The Daily Signal.