ECONOMÍA Y NEGOCIOS: ERIC NESICH

Del vidrio al supermercado: los balances del panel general muestran el freno del consumo

Los últimos balances de Rigolleau, Fiplasto, Grimoldi, Introductora y La Anónima muestran distintas realidades financieras, pero un mismo denominador común...

Viernes, 31 de Julio de 2026
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Los últimos balances de Rigolleau, Fiplasto, Grimoldi, Introductora y La Anónima muestran distintas realidades financieras, aunque un mismo denominador común: el consumidor argentino continúa gastando con cautela. La caída en las ventas, la presión sobre los márgenes y el aumento de la morosidad aparecen como señales de que la recuperación de la economía real todavía está lejos de consolidarse.

El retroceso de la inflación y cierta estabilidad financiera comenzaron a modificar el escenario macroeconómico argentino durante el último año. Sin embargo, al ponderarse los balances de distintas compañías del panel general de BYMA, el panorama que surge es marcadamente diferente. La economía real continúa mostrando un consumo debilitado y eso se refleja en prácticamente todos los sectores vinculados al mercado interno.

Industria, construcción, calzado, alimentos y supermercados presentan matices distintos, pero todos se rigen por una realidad constituída a base de menores ventas, consumidores mucho más sensibles al precio, promociones permanentes para sostener el volumen y márgenes de rentabilidad cada vez más ajustados.

Uno de los casos más críticos es el de Rigolleau (RIGO). La histórica fabricante de vidrio registró una pérdida neta de $5.596 millones, más que duplicando el rojo del ejercicio anterior. Sus ventas retrocedieron 19,5%, la producción cayó 13,9%, los despachos bajaron 11,7% y las exportaciones se desplomaron 46,4%. La organización incluso decidió reducir producción local, despedir alrededor de un centenar de trabajadores e importar parte de la vajilla desde la República Popular China para reemplazar fabricación propia. Si bien logró mejorar el margen bruto del 8% al 10%, la mejora operativa estuvo muy lejos de compensar el derrumbe de la actividad.

El panorama tampoco resulta alentador para Fiplasto (FIPL), vinculada a la industria del mueble y los tableros de madera. Si bien logró cerrar el ejercicio con una ganancia de apenas $520 millones, ese resultado representa una caída del 94,4% respecto del año anterior. La compañía continúa mostrando un margen bruto negativo, mientras que la producción de tableros cayó 40,9%, las ventas locales se derrumbaron 54,7% y el despacho de muebles retrocedió 43%, evidenciando el fuerte freno de la demanda para sus productos. A esto se suman problemas operativos como restricciones en el suministro de gas natural durante el invierno y conflictos gremiales en su planta de Ramallo. Para sostener liquidez, incluso recurrió a la venta de activos no operativos y mantiene un programa de recompra de acciones propias.

En Grimoldi (GRIM), la situación es bastante diferente desde el punto de vista financiero, aunque también refleja un consumidor mucho más selectivo. La compañía obtuvo una ganancia de $14.919 millones, apenas 1% inferior al ejercicio previo, con un nivel de rentabilidad muy superior al de otras empresas industriales. Sin embargo, las ventas ajustadas por inflación descendieron 4,7%, impulsadas principalmente por una caída del 9,6% en el negocio del calzado, que representa casi el 87% de su facturación. El dato más llamativo es que, pese a vender 16% más de pares, la empresa obtuvo menores ingresos reales por unidad, una señal clara de que debió recurrir a promociones, descuentos y financiación para sostener el volumen. En paralelo, continúa apostando al crecimiento con nuevas categorías de indumentaria y accesorios y un acuerdo con la española Mango para abrir cinco locales en los próximos años.

Otro balance que deja señales sobre el estado del consumo es el de Introductora de Buenos Aires (INTR), fabricante de la marca Dos Anclas. La empresa informó una utilidad de $1.176 millones, aunque ese resultado cayó 50,9% respecto del ejercicio anterior y estuvo fuertemente influido por el cobro extraordinario de una indemnización por un siniestro en una de sus plantas. Operativamente, el panorama fue mucho más débil: las ventas retrocedieron 18,8%, el volumen comercializado cayó 14,6%, la producción disminuyó 17,8% y el margen bruto pasó del 48,1% al 41,1% porque la compañía no logró trasladar completamente los mayores costos a los precios. Incluso el propio directorio reconoció la dificultad para proyectar el negocio en un contexto económico todavía muy incierto.

Dentro de este grupo, La Anónima (PATA) continúa siendo la empresa con mejores indicadores financieros. La cadena de supermercados obtuvo una ganancia de $9.719 millones, aunque un 61,5% inferior a la del ejercicio anterior. Las ventas crecieron apenas 0,9%, prácticamente sin expansión en términos reales, mientras que el negocio supermercadista registró una caída del 4,2% en volumen. El frigorífico exportador fue el principal sostén del balance, con un crecimiento de 57,7%, favorecido por mejores precios internacionales y mayores exportaciones. Sin embargo, el dato que más preocupa es el incremento del 580% en la morosidad de las tarjetas de crédito propias, una señal de que numerosas familias enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus pagos.

Más allá de las diferencias sectoriales, los cinco balances permiten identificar un fenómeno común. El consumidor argentino continúa, en términos generales, priorizando gastos esenciales, busca promociones, compara precios y posterga compras de bienes durables o semidurables. Esa conducta explica la caída en industrias como el vidrio, la madera y el calzado, mientras que compañías consideradas defensivas, como supermercados y alimentos, muestran una desaceleración en las ventas o un deterioro en la calidad del crédito.

En la óptica bursátil, el mercado también refleja esa realidad. Las firmas con pérdidas crecientes, problemas operativos o negocios fuertemente dependientes del mercado interno continúan siendo castigadas por los inversores. En cambio, aquellas que mantienen rentabilidad, diversifican ingresos o cuentan con un componente exportador logran sostener valuaciones más estables, aunque tampoco escapan al contexto general de debilidad del consumo.

En definitiva, los balances del panel general muestran que la recuperación de la economía todavía no llegó con la misma intensidad a todos los sectores. Mientras la macroeconomía comienza a exhibir algunos signos de estabilización, las empresas siguen lidiando con un consumidor prudente, que compra menos, busca precios más bajos y obliga a las compañías a competir con promociones y menores márgenes. Hasta que esa dinámica cambie, la recuperación de la economía real continuará siendo uno de los principales desafíos para el sector privado argentino.

 

Eric Nesich
Sobre Eric Nesich

Es Licenciado en Periodismo y Licenciado en Ciencia Política. Columnista de El Ojo Digital especializado en temas económicos y financieros, y aficionado a la investigación relativa a fraudes y estafas en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Argentina. Sus artículos son publicados regularmente en http://www.elojodigital.com/categoria/tags/eric-nesich. Su correo electrónico para consultas es eric.nesich@gmail.com.