La invasión brasileña confirma la pérdida de liderazgo de la Argentina
La venta de Loma Negra de Fortabat al grupo brasileño Camargo Correa consolida la toma brasileña del otrora poder económico argentino. "Amalita" se expresó en una carta con respecto a la operación".
21/07/2010
En una carta abierta difundida ayer, la empresaria cementera, ícono empresario de impunidad durante la "fiesta menemista" sostuvo que la venta de la firma fundada por su ex marido Alfredo Fortabat "en lo personal ha sido difícil de tomar", y consideró "conveniente" su "retiro de la actividad como empresaria cementera".
"Siento que es el momento de volcar mis energías a profundizar aún más mis actividades en el campo social", expresó Lacroze de Fortabat, y adelantó que se dedicará a "proyectos e inversiones de un alto contenido comunitario para contribuir al desarrollo de nuestra sociedad, sobre todo en el ámbito de la alimentación, salud y educación especialmente de los niños".
Ayer, la ejecutiva firmó una carta de intención con el grupo brasileño Camargo Correa para la transferencia de la totalidad de las acciones de Loma Negra, por las cuales percibirá cerca de 825 millones de dólares.
La venta de Loma Negra, que controla el 48 por ciento del mercado local de cemento, se sumó a varias recientes adquisiciones de activos argentinos por parte de capitales brasileños, como las de Pérez Companc, Quilmes, Terrabusi y Bagley, entre otras.
La operación "me retrotrae a tantos años de recuerdos, lucha y éxitos obtenidos", expresó la empresaria, y remarcó que desde 1976, cuando asumió el mando de Loma Negra por el fallecimiento de su marido, se dedicó a "crecer acompañando las necesidades del país mediante la modernización y tecnificación de los sistemas productivos, realizando inversiones e incorporando nuevas tecnologías".
Como corolario, puede concluirse sin lugar a dudas que la pérdida de protagonismo y las sucesivas crisis económicas han terminado de marginar a la Argentina de la economía latinoamericana y mundial. El fenómeno de retracción en nuestro país ha logrado que compañías extranjeras se apropien -en muchos casos a precio vil- de otrora poderosas empresas nacionales que supieron ser un orgullo para su nación y sus trabajadores.