ECONOMIA Y NEGOCIOS: GRAN PREOCUPACION EN EL GOBIERNO

Se escapa la inflación : será de casi 2% en julio

La gran mayoría de los cálculos -extraoficiales e incluso oficiales- destacan que la inflación para finales de julio podría llegar a 2%. En los días transcurridos del mes en curso, el incremento de precios promedio se encuentra en el 0,9%. El incremento del salario de los encargados de edificios, cuyo gremio conduce Víctor Santa María -amigo del Presidente-, actuará como uno de los principales factores para la suba.

21/07/2010
A la par de las subas de los precios, las proyecciones de inflación también entraron en una carrera ascendente. El relevamiento que el Banco Central encarga a los principales analistas y consultores locales elevó ayer a 1 por ciento su pronóstico sobre el aumento del costo de vida en julio. Y éste figura como el cálculo con mayor optimismo. Por otra parte, la totalidad de las proyecciones extraoficiales ya responden a una suba de casi 2% para finales de mes, y en otros estudios, la inflación anual proyectada no sería menor al 15%. En lo que se refiere a proyecciones oficiales, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) -que el BCRA publica semanalmente- ajustó hacia arriba todas las cifras de inflación que había calculado hace solo una semana -un ajuste que podría repetirse-. En ese momento, había estimado en 0,7% la variación mensual de los precios minoristas en julio. Y en 10,3% la performance de 2005. La luz de alerta a partir de la cual todos los analistas comenzaron a revisar sus estimaciones se encendió el martes de la semana pasada, cuando el Indec informó que la inflación de junio había sido de 0,9%. Este resultado cayó como un balde de agua fría entre los funcionarios y los analistas privados que habían apostado a un inverosímil 0,5 por ciento. De inmediato, el ministerio de Economía justificó la suba argumentando que había sido consecuencia del aumento salarial que habían obtenido los encargados de los edificios y que habrían generado presión sobre las expensas comunes. En las últimas horas, funcionarios del Gobierno -de casi todas las áreas- se esforzaron inútilmente por afirmar que la situación estaría bajo control y que los aumentos de salarios no serían la causa del incremento de la inflación. Pero la realidad se encargó de echar por tierra las afirmaciones oficiales : por estos momentos, los funcionarios allegados al Presidente Néstor Kirchner se encuentran cruzados en declaraciones contradictorias que sólo aportan mayor confusión. En un intento desesperado por despegarse de la grave responsabilidad que le cabe por el caso, el gremialista Hugo Moyano salió a declarar que los incrementos de salarios -promovidos por él mismo- nada tienen que ver con el alza de precios. Pero de más está decir que Moyano no es precisamente un versado economista. Expertos han señalado que este mes heredará un “arrastre” estadístico de 0,4%, por aumentos que se dieron en la última semana de junio y que se reflejarán en el índice de precios de julio. El incremento de precios derivado de los períodos de vacaciones también colaborarán para el caótico escenario, siempre a contramano de lo que las declaraciones oficiales dan a conocer. Pero tampoco corresponde dejar de lado la aparente puesta en marcha de un círculo de “expectativas” inflacionarias -clásico en la Argentina, y siempre promovido por los comerciantes-. A favor de la industria, debe decirse que la capacidad instalada de producción hace rato que ha sido superada, y al no existir inversión genuina -un factor pocas veces informados por la prensa-, los precios tienden lógicamente a acomodarse hacia arriba. La mayor demanda es la explicación que corresponde para el caso. Desde el ministerio de Economía, los funcionarios remarcan que las recetas para contener la inflación no pasan por el control de precios. E insisten con la estrategia de resucitar los acuerdos con los sectores formadores de precios. Entre ellos, con los productores de pollos, carnes rojas, lácteos y de harinas y pan. No obstante, la práctica ha demostrado que tales acuerdos sólo funcionaron para el muy corto plazo, y que la mayoría de esas mercaderías, finalizados los acuerdos, incrementan su precio en forma virulenta. La desesperación que se respira en el Gobierno del Presidente Kirchner da cuenta de que los nuevos convenios salariales deben monitorearse con mayor precisión, para confirmar que tales aumentos tengan relació con el incremento de la productividad. En este sentido, amenazan también con analizar la estructura de costos de algunos sectores para ver si los aumentos de precios tienen alguna relación con las mejoras salariales que se pacten. Paralelamente, los intentos propagandísticos del Gobierno han llegado al extremo en estos días, por cuanto el Grupo Clarín y otros medios afines han entrevistado hasta el cansancio -en la prensa escrita y televisiva- a la titular de la Secretaría de Defensa del Consumidor Patricia Vaca Narvaja, que además es candidata a diputada nacional por el peronismo cordobés y que políticamente se halla alineada con el Presidente Kirchner. La situación que versa sobre la escalada de precios recuerda mucho a los tiempos en que el Plan Austral de Raúl Alfonsín comenzaba a hacer agua, y el Gobierno de aquel entonces perdía gradualmente el control de la situación. A modo de detener el efecto inflacionario, Alfonsín había echado mano de la tristemente célebre lista de precios máximos, pero tal herramienta no fue precisamente exitosa. Las medidas de control de precios que por estas horas el Gobierno de Kirchner analiza son de corte muy similar a las que aparecieron en aquellos años negros de la década del 80 alfonsinista. Otra campaña mediática que resuena con fuerza en los medios afines al Gobierno -especialmente canal 13 y TN- es la desmentida sistemática de que Lavagna esté a punto de abandonar el Ministerio de Economía. Pero la pregunta que en realidad cabría hacer al Ministro es si acaso tiene interés en ser "el Ministro de la inflación", luego haber capeado exitosamente el problema de la deuda argentina con los organismos internacionales. Muy probablemente, la respuesta sería "No".
El Ojo Digital Economía y Negocios

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